martes, 4 de enero de 2011

9 Versiones: tercera página

ABSURDAS CONTRADICCIONES

Por la noche, cuando salía el sol, una silueta oscura, de blanquecinos ropajes, depositó en un banco un pequeño gran libro. Pasó entonces un ciclista enamorado a tal velocidad que agitó violentamente las páginas de la escafandra, doblándose así la última de ellas.
A la mañana siguiente, a la luz de la luna, un hombre llamado Carolina se encontró el libro que estaba bajo el banco y decidió cogerlo con sus femeninas y velludas manos. Depositó el libro y se lo llevó a la escuela. Una vez en el trabajo, su profesor ignoró el libro, por lo que se acercó para preguntarle a Carlos que por qué narices se había traido esa cafetera a comisaría. Carolina no le escuchó y justo cuando iba a contestar, el bedel vio que el libro tenía la portada doblada, y al abrirlo por la última página observó cómo ésta estaba llena de agua, por lo que todos los protagonistas de la película decidieron escribir frases con cerillas. Cuando terminaron el perro se llevó la pecera y la dejó en un autobús para que otros muchos escribiesen la historia del pequeño salmón con patas.

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domingo, 2 de enero de 2011

Ideario: Charles Chaplin

Monólogo final de El gran dictador (1940)

Lo siento, pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, no quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres.

El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo.

Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros. Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados, no os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina. Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois Hombres. Lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.

Soldados, no luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios está dentro del Hombre", no en un hombre ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres. En vosotros, vosotros el pueblo tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, vosotros el pueblo tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa, de convertirla en una maravillosa aventura. En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres trabajo, y dé a la juventud un futuro y a la vejez seguridad.

Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron al poder. Pero mintieron; no han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres, sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos.


sábado, 1 de enero de 2011

9 Versiones:segunda página

REFRANES, DICHOS Y EXPRESIONES POPULARES

 En este caso abordé la historia utilizando algunos de los refranes y dichos populares más conocidos, al estilo de una de las escenas de la obra de teatro de Jardiel Poncela Eloísa está debajo de un almendro, en la que tres personajes comentan una situación utilizando sólo refranes, haciendo de esa escena una de las más desternillantes de la obra.

Hace unos días me enteré de una historia la mar de curiosa; tal es así que cuando la cuente más de uno me vendrá con eso de «antes se coje al metiroso que al cojo» y «a otro perro con ese hueso», pero ya se sabe que cuando el río suena agua lleva, o piedras trae, como se quiera decir, y mira que yo no quiero parecer cotilla, que en boca cerrada no entran moscas, pero como decía mi tía, que en paz descanse, nunca llueve a gusto de todos, así que a palabras necias oídos sordos.
El caso es que la Benancia me dijo que la otra noche Manuela se llevó un susto de agárrate y no te menees porque vio deambulando por el parque de aquí al lao a un tiparraco siniestro, más largo que un día sin pan, de esos que siendo ya noche cerrá más vale ir solo que mal acompañao, y te preguntarás ¿qué hacía esa persona tan de noche vagando por ahí?, pues no lo sé hija, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan, y por el traje se conoce al personaje, aunque bien se sabe que el hábito no hace al monje, y como por la boca muere el pez, yo chitón y cremallera.